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El despertar

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Donde tus ojos despierten que exista un sueño. Donde tus ojos despierten que tu corazón refleje paz. Donde tus ojos despierten que la alegría invada tu persona. Donde tus ojos despierten que tu cuerpo reciba el día. Donde tus ojos despierten que un espejo refleje tu sueño. Donde tus ojos despierten que tu sueño haya sido maravilloso. Abre el corazón, abre tu mente, que tengas un buen día. Que nadie corte las alas de tus sueños. Mañana más y mejor.

Por ti.

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Por tu pasión, valentía y creatividad. Por tu empuje, constancia y superación. Por tu bondad, humildad y sinceridad. Por tu amistad duradera. Por tu deseo despertado. Cuando al dormir, tu sueño sea hermoso, compártelo. Cuando al dormir, tu sueño sea de colores, compártelo. Cuando al dormir, tu sueño sea grande como tu corazón, compártelo. Mañana más y mejor.

El soñador

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Soñador de estrellas, fantasías y quimeras. Soñador de maravillas, de sueños y deseos. Cada noche al dormir, tu hada del bosque, te invita a soñar, volar y viajar. Con tu sueño, tu mente abrirás, volando, tu libertad. En el viaje encontrarás, el conocimiento del más allá. Sueña pequeño soñador, sueña, viaja y vuela. Mañana más y mejor.

Arcoíris nocturno

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Duerme soñador duerme, y sueña con los colores del arcoíris de la noche. Pregúntale a la Luna soñador y dime... ¿Cuántos colores tiene el arcoíris de la noche? Si al despertar ves un haz de luz, si al despertar recuerdas el sueño, el espejo reflejará los colores del arcoíris de la noche, iluminando tu habitación. Entonces, solo entonces,  habrás visto por fin,  un arcoíris de noche. ¡¡Levántate!!, ¡¡Levántate!! pues el arcoíris de la noche se desvanece al amanecer. Empieza un nuevo día. Mañana más y mejor.

La aventura de un sueño

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Relajado, descansado, dormido y acostado, con la noche cerrada como color de azabache,  y la Luna con su manto blanco, iluminando un remanso charco de agua,  comienza el camino de mi sueño. Este camino de sueños, está vez lo dejo a la aventura del destino. Cierro profundamente los ojos y dejo al azar la libertad de mi mente. Miro al cielo buscando estrellas, estrellas que dirijan mi sueño. Esta vez me dejo llevar por la fortuna, por la fortuna de soñar, una nueva aventura. Relajado, descansado, dormido y acostado, con la noche cerrada como color de azabache, y la Luna con su manto blanco, iluminando un remanso charco de agua,  comienza el camino de mi sueño. Mañana más y mejor.